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Retórica: ¿Sabías que las palabras no bastan para persuadir?

Soledad Puente

Escrito por Soledad Puente Ph.D Universidad de Navarra, España

Si la retórica de los directivos no va acompañada de congruencia se puede destruir cualquier intento de convencer a otros.

El proverbio popular dice: Hechos son acciones y no buenas razones. Esta sentencia parte del bagaje cultural de los pueblos debería ser una opción de vida para quienes ejerzan o deseen desempeñar posiciones de liderazgo. ¿Qué papel juega la retórica entonces?

Aristóteles en la Ética a Nicómaco nos dice: … pues tenemos cierto carácter por elegir lo bueno o malo, pero no por opinar (Libro I, 1112a, 2-3;). En otras palabras, la elocuencia, aquella facultad de hablar o escribir para deleitar, conmover o persuadir, no basta. La persuasión le exige a un líder más. Esto porque sus opciones de vida serán conocidas por sus pares y subordinados. Y, en especial, influirán en aquellos que debe guiar en su organización, cualquiera sea su naturaleza.

¿Le creo o no le creo?

La formación de un líder se inicia muy joven e incluso se podría decir que el éxito o fracaso de sus sueños se irán definiendo en las disyuntivas, por pequeñas que sean. La razón de ello está en qué otros deberán decidir permanentemente si creerle o no. Cristo, como Aristóteles, también lo resaltaría. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces (…) No puede árbol bueno dar malos frutos, ni árbol malo frutos buenos (Mateo: 7,15-20).

La autoridad o la confianza en lo que dice el líder o el orador y la aceptación por parte de las audiencias de sus propuestas se funda no solo en una buena performance. También por una historia de vida acorde con lo que se espera de ese líder. A los oradores se los somete a juicio, una evaluación de pares y, por sobre todo, de la audiencia.

También en la Ética a Nicómaco, Aristóteles nos dice carácter es aquello que se manifiesta en la decisión, es decir, en qué cosas, en las situaciones en las que no está claro, uno prefiere o evita.

Chequeo periodístico o en el pasillo

Los medios periodísticos juegan un rol en este sentido. El periodista es quien se hace cargo de las incoherencias de nuestros líderes, y de todos aquellos que influyen en nuestro diario vivir.

Por ello, el buen periodista no debería tener color político, porque su lógica es el escepticismo y su máxima es chequear lo que le dicen sus fuentes. Ese es el trato entre periodista y lector, oyente o audiencia.

En los últimos días a nuestro Presidente sus adversarios lo acusaron de nepotismo porque nombró a su hermano como embajador en Argentina.

De inmediato, los medios cuestionaron a ambos grupos porque ni el gobierno ni la oposición han estado libres de culpa y rescataron el que en su campaña el Presidente Piñera había sido muy duro al acusar de nepotismo a una de sus contendoras. Hubo falta de coherencia entre el actuar y el decir.

En las empresas u organizaciones este chequeo también se da, pero informalmente, en los cafés, en los pasillos.

Porque las personas necesitan de la retórica para tomar decisiones, los oradores tienen la obligación de desarrollar su capacidad para elaborar buenos discursos. Pero su impacto puede disminuir si las acciones pasadas del orador no son congruentes con sus palabras.

Lee aquí un artículo sobre subtexto y empatía.

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