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El foco de una presentación: ¡Dale valor al tiempo de tu audiencia!

Soledad Puente

Escrito por Soledad Puente Ph.D Universidad de Navarra, España

Para lograr una buena presentación lo recomendable es preparar con antelación y practicar mucho.

En la actualidad nadie se detiene emocionalmente, con facilidad, a escuchar una presentación. Una de las razones está en la poca valoración que el presentador le da al tiempo de su audiencia y la falta de empoderamiento en el mensaje de los oradores.

Winston Churchill tiene, entre sus máximas de orador, dos: preparar, preparar, preparar y practicar, practicar, practicar.

Hoy la eficiencia es un mandamiento y la oralidad una obligación. Por lo tanto, se ha vuelto una exigencia para los líderes desarrollar la capacidad de síntesis en sus presentaciones y el cuidado en la entrega.

Preparación, preparación, preparación

1. ¿Qué les dirá? Esto es lo más demoroso. Lleva días y semanas de reflexión sobre la mejor manera de sintetizar la idea que tiene en mente. Las presentaciones o discursos necesitan del compromiso emocional de las audiencias. Y para ello hay que buscar y buscar, sin cansancio, aquella oración que condense mejor el objetivo de la presentación.

2. ¿Para qué necesita la atención de la audiencia? Si el tiempo de cada uno es escaso, parte de su éxito estará en que los asistentes sientan que fue tiempo ganado. Les dio la posibilidad de enfrentarse a distintas posiciones y miradas a un problema.

3. ¿A quién le hablará? El tema y el foco pueden ser los mismos en muchas presentaciones, pero se debe ajustar permanentemente pensando en quién escucha. El oyente debe sentirse identificado. Para ello, los ejemplos deben ser cuidadosamente seleccionados y diferenciados por grupo. Esto se aplica para las capacitaciones, para las promociones, para las presentaciones de proyectos, etc. Una misma propuesta, distintos énfasis.

4. Acopiar el material. Junto con todos los datos y evidencia, no hay que olvidarse de buscar ejemplos y datos que apoyen la identificación. Esto último pensando en cada uno de los distintos grupos.

5. Ordenar y sintetizar el material. Debe conocer el tiempo que tendrá. En la actualidad, solo los oradores sobre los que se tienen grandes expectativas tienen 20 minutos. Lo más probable es que su tiempo varíe entre 5 y 10 minutos. Por lo tanto, debe trabajar en los puntos más importantes, el resto sobra. Además, no debe pasarse. Si no, es promesa no cumplida.

Practicar, practicar, practicar

El error más frecuente de un orador es creer que cumpliendo lo anterior tiene lista su presentación. No es así. Recién en ese momento empieza a probarla o practicarla.

1. Lectura en voz alta de la presentación. Oraciones simples y directas. Por sobre todo cortas y capaces de guiar a la audiencia. Sacar las palabras que cueste pronunciar.

2. Nueva lectura en voz alta para marcar los énfasis. Una buena redacción debe tener en cuenta las iteraciones de conceptos y los puntos fuertes ¿Está organizada para que su público objetivo la siga y no se sienta ofendido?

3. De memoria, como si fuera la presentación. Hay que mirar a la audiencia. El objetivo es la sintonía.

4.- Empoderarse del escenario. Un Power point puede confundir más que aclarar y una mala iluminación desconcentrar.

Los presentadores deben considerar los tiempos y la impronta cultural de sus audiencias y, para ello, hay que conocerlas. Hoy, sin preparación y práctica ni los genios tienen éxito.

Mira aquí una infografía sobre cómo hacer un discurso eficaz.

 

 

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