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El octavo desperdicio: ¡No aprovechar el talento y creatividad de las personas!

Renato León

Escrito por Renato León Magíster en Gestión de Calidad Universidad Diego Portales, Chile

Osvaldo Ferreiro

Escrito por Osvaldo Ferreiro Magíster en Gestión de Calidad Universidad Diego Portales, Chile

Más que nunca es necesario aprovechar al máximo el talento de las personas, de lo contrario se produce el llamado octavo desperdicio.

En un artículo anterior que puedes revisar aquí, nos referíamos a la importancia de que lo que hacemos agregue valor a los clientes porque de los contrario significa desperdiciar recursos.

En este aspecto, una vez le preguntaron a Taiichi Ohno, uno de los diseñadores del sistema de producción de Toyota, que estaba haciendo la empresa y el respondió: “Lo único que estamos haciendo es observar el ciclo desde el momento en que el cliente cursa un pedido hasta el momento que el dinero ingresa a nuestra contabilidad. Y estamos reduciendo este período eliminando las pérdidas que no suponen valor añadido alguno”.

Los 7 desperdicios

Para facilitar la identificación de los desperdicios en una organización, se ha hecho un análisis general de los procesos de las organizaciones y se han catalogado los desperdicios en 7 diferentes tipos:

1. Transporte: Traslados innecesarios de piezas, equipos, documentos, carpetas, etc.
2. Stock: Exceso de inventario de productos y servicios (listas de espera).
3. Sobreproducción: Fabricar más cantidades de las necesarias o tener equipos sobredimensionados.
4. Tiempos de espera: Pérdida de tiempo por interrupciones o procesos mal diseñados.
5. Movimientos: Movimientos innecesarios de personas, materiales o equipos.
6. Procesos: Actividades que no agregan valor.
7. Defectos y reprocesos: Fabricación de productos defectuosos o repetición de tareas hasta lograr el cumplimiento de las especificaciones.

Si bien este catálogo es una ayuda, no basta con conocerlo y aprender los tipos de desperdicios. Hay que desarrollar una habilidad para ello, pues no necesariamente son visibles a nuestros ojos y se requiere la capacidad de reconocer las señales que nos entregan.

Nuevamente Taiichi Ohno nos ilumina: “Desafortunadamente el real desperdicio se esconde en formas que nosotros no vemos como tal. Solo a través de una cuidadosa observación y orientación al logro, este desperdicio puede ser identificado. Siempre debemos tener en mente que el más grande de los desperdicios es el que no vemos”.

Se suma un octavo desperdicio

En la actualidad ha surgido con fuerza un octavo desperdicio, que no es nuevo ya que era parte del sistema productivo de Toyota. Nos referimos a no aprovechar el talento y creatividad de las personas, lo que ocasiona que se pierda tiempo, ideas, aptitudes y oportunidades de aprender debido a la falta de motivación de los empleados.

Lo anterior cada día es más crítico considerando los cambios en el entorno y las transformaciones en los modelos de negocios originados por la revolución tecnológica.

Más que nunca es necesario aprovechar al máximo el talento de las personas lo que significa una relación ganar-ganar. Ganan las organizaciones que logran mejorar sus prácticas e innovar en sus procesos y ganan las personas quienes trabajan más motivados ya que sienten que sus capacidades son reconocidas.

Lo anterior implica hacer una profunda revisión y transformación en la forma de gestionar al personal, en particular lo que se refiere a las definiciones de cargo, la forma de evaluar su desempeño, los sistemas de reconocimiento, entre otros.

Como siempre les dejamos una pregunta para la reflexión ¿Cuánto se aprovecha el talento de las personas en su organización? Para eso debemos partir pensando ¿sabemos realmente cuál es el capital de talento humano que tenemos?

Vea el siguiente video. Verá qué ocurre cuando eliminamos lo que sobra, lo que no agrega valor y dejamos que aflore el talento.

 

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