Buscar temas
Artículos   |   Finanzas

Las promesas y riesgos del leverage

Gonzalo Cortázar

Escrito por Gonzalo Cortázar Ph.D UCLA, EE.UU.

El leverage es una idea muy prometedora, pero esconde peligros reales.

El leverage o apalancamiento es una herramienta muy poderosa, pero a la vez muy riesgosa. Tiene aplicaciones tanto para el financiamiento de empresas, como en portafolios de inversión. En ambos casos es una idea muy prometedora, pero que esconde peligros reales.

Leverage en una empresa

Supongamos que una empresa desea financiar un activo que debiera rentar, de acuerdo a sus niveles de riesgo, 20% anual. Si la firma financia estos activos en su totalidad con capital, la rentabilidad de sus acciones será también del 20% anual. Esto, pues no cuenta con deuda en su estructura de capital.

Supongamos, alternativamente, que se evalúa financiar la mitad de dicha inversión con deuda (la que por definición es menos riesgosa) al 10%. ¿Cuál sería la rentabilidad del capital? Dado que se debe mantener el promedio entre el costo de la deuda y el del capital en un 20%, entonces la rentabilidad esperada de las acciones debe ser un 30%.

A primera vista es un negocio redondo, pues cambiando la estructura de financiamiento —incorporando deuda— se logra aumentar la rentabilidad de las acciones.

Lo que muchas veces pasa inadvertido es que este aumento en la rentabilidad viene asociado a un alto costo: el aumento de la volatilidad.

Para ilustrar este punto supongamos que la rentabilidad de los activos proviene de dos escenarios igualmente probables: puede que suba un 40% o que se mantenga estable con una variación nula.

Repitiendo los cálculos anteriores para ambos casos, es fácil determinar que la rentabilidad de las acciones oscilará entre ¡70% y -10%!, es decir, el costo del incremento en la rentabilidad esperada es un aumento del riesgo.

Leverage en un portafolio

Una situación similar ocurre con las inversiones apalancadas. Por ejemplo, la Figura 1 compara el comportamiento de una inversión de 100% en el IPSA con el de endeudarse en un 50% en renta fija e invertir 150% en el IPSA. A simple vista se puede observar que la volatilidad de la inversión apalancada es mucho mayor respecto a la inversión sin apalancamiento.

IPSA vs IPSA apalancado. Datos entre enero 2015 y octubre 2018

Fuente: www.RiskAmerica.com

Contratos por diferencia (CFD)

Otro ejemplo son los contratos por diferencia (CFD). Estos consisten en depositar un monto pequeño como garantía y, comprar (o vender) un activo (acción o moneda) recibiendo la diferencia entre el valor de esa acción (o moneda) al término y el valor al momento de la suscripción del contrato.

Si el activo subió, la rentabilidad sobre el pequeño monto depositado inicialmente puede ser muy alta. Claro que si bajó, puede ser muy negativa.

Nuevamente este instrumento entrega retornos esperados superiores a haber invertido directamente en acciones o monedas, pero su riesgo es muchísimo mayor.

Lee aquí un artículo sobre cuánto vale una promesa en finanzas.

 No hay comentarios

Déjanos tu comentario

Nombre del CursoGestión Financiera

Diplomados asociados

volver al inicio
X