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¿Por qué las organizaciones podrían ser la solución a los problemas de la sociedad?

Darío Rodríguez

Escrito por Darío Rodríguez Ph.D Bielefeld, Alemania

Para bien o para mal, las organizaciones son sistemas muy efectivos.

La sociedad en la que hoy vivimos ofrece oportunidades, antes inimaginables, para prolongar la vida, viajar por el planeta o disfrutar de la convivencia en un espacio social carente de prejuicios. Pero, al mismo tiempo, permite que la miseria humana se exprese plenamente, casi sin vergüenza o temor de represalias.

Las organizaciones constituyen mecanismos eficientes para satisfacer los deseos, cualesquiera que sean, buenos o malos, de amplios sectores del mundo globalizado.

Los buenos deseos

Los días recién pasados supimos que organizaciones de diversos países, incluido el nuestro, están haciendo avances significativos en la lucha contra el cáncer.

Científicos, buzos y técnicos altamente especializados, mediante la organización y la tecnología han conseguido poner a prueba un anticuerpo altamente efectivo que parece operar específicamente contra las células cancerosas, sin dañar las demás. Es un anticuerpo natural, pero se ha logrado, además, producirlo artificialmente. (Lee aquí un artículo de Revista Sábado). También hemos sabido que la vacuna contra el sida está muy cerca.

Es evidente que, tras estos logros, hay seres humanos admirables, pero es también notable que hoy puedan colaborar para enfrentar estos males, superando toda clase de obstáculos que hace pocas décadas eran insuperables.

Los malos deseos

Hay también colaboración internacional entre organizaciones delictuales para robar un banco vía internet o producir, trasladar y distribuir enormes cantidades de droga, dinero, pornografía infantil, etc., pasando desapercibidas por aduanas y toda clase de controles.

Aunque parezca increíble, las organizaciones dañinas y las que intentan controlarlas se entremezclan, tratando de anularse mutuamente, como en el conocido e irónico relato de Chesterton “El hombre que fue jueves”, donde una organización terrorista cumplía sus antisociales propósitos, precisamente, por haber sido completamente infiltrada por la policía.

Los sistemas orientados a mejorar las prácticas de organizaciones burocráticas y evitar su corrupción, son también objeto de maniobras que los hacen ineficientes o, incluso, parte del problema que debían impedir. Servicios de inteligencia internos diseñados para detectar los vicios que se pudieran instalar, dedican sus secretas actividades a construir redes prácticamente invisibles de corrupción.

Mecanismos creados para buscar la eficiencia, como la selección cuidadosa de profesionales que podrán ejercer cargos de alta gestión pública, dejan pasar a quienes se caracterizan por su desastrosa gestión. La ley de transparencia puede ser opacada por la lentitud con que responden quienes son exigidos en su nombre.

Gracias a la tecnología, coordinando a personas de todo el globo, las organizaciones construyen la sociedad en que vivimos. Sin embargo, las organizaciones solo son sistemas altamente efectivos, los fines que persigan y alcancen dependen de los anhelos de los seres humanos, de nosotros.

Lee aquí un artículo sobre los defectos y bondades de la organización burocrática.

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