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Cómo agregar valor al cliente: ¡Explora una idea disruptiva! Tema del Curso: Gestión de la Calidad

Idea disruptiva

¿Compraría usted un juego de tres calcetines, donde ninguno fuera igual al otro? Probablemente, su primera respuesta sería no, además consideraría que la idea es absurda y sin sentido.

Sin embargo, no fue la misma reacción que tuvieron los creadores de Little Miss Matched, una empresa de ropa de Nueva York que, buscando expandir el negocio, salió de la lógica de vender pares de calcetines iguales y generó lo que se denomina una “idea disruptiva”, dirigido a un segmento de sus clientes (niñas adolescentes), con una estrategia de marketing asociado a un concepto y no al producto: “Nosotros no fabricamos calcetines, ofrecemos historias”.

Ejemplos como este ya no son aislados o anecdóticos, sino que comienzan a aparecer con mayor frecuencia. Esto marca un quiebre en la búsqueda de las empresas por diferenciarse.

La velocidad de los cambios está superando a las mejoras graduales de productos y servicios. Si bien sigue siendo importante hacer las cosas bien y satisfacer a los clientes, superando sus expectativas, esto no es suficiente.

Modelos actuales en riesgo

Los actuales modelos de negocios están en constante riesgo de ser superados en cualquier momento por otro, que aparece repentinamente y que rompe con todos los esquemas. Sorprende gratamente a los consumidores y los hace cambiar sus preferencias.

Si hablamos de lo que nos pasa hoy, vemos como Uber ha tensionado el negocio de los taxis. Los hostales y residenciales han sentido el impacto del crecimiento exponencial de Airbnb. ¿Conoce usted la empresa Awto? Si no la ha escuchado, se llevará una sorpresa (y luego la comenzará a utilizar).

No son genialidades

Las ideas disruptivas empiezan a posicionarse con gran fuerza como una herramienta efectiva para la creación de valor en las organizaciones y lograr aumentar la competitividad. Lo importante de entender es que estas no se originan de la genialidad de un “giro sin tornillo”. Son producto de una habilidad que se puede desarrollar.

Ello, a partir de un conjunto de principios que buscan romper con los paradigmas y estructuras que dirigen nuestro pensamiento al momento de diseñar o repensar un producto o un servicio.

El pensamiento disruptivo puede ser aprendido y aplicado, generando una gran cantidad de oportunidades que hoy parecieran escasas.

También, el pensamiento disruptivo puede ser utilizado en los procesos, modificando la forma de hacer las cosas, para lograr una mayor eficiencia y eficacia, meta muy preciada en estos tiempos.

Los invito a observar su entorno, fijar su mirada en algo que les llame la atención y hacerse la pregunta ¿qué pasaría si…? (pregunta esencial). Y busquen una respuesta provocativa, descabellada, fuera de toda lógica. Estarán dando el primer paso para construir una idea disruptiva.

Miren el siguiente video sobre innovación disruptiva:

Lee aquí un artículo sobre las nuevas temáticas y el impacto de la tecnología en la gestión de la calidad.

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