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Cómo la gestión del talento puede derrotar a la “desesperanza aprendida” Tema del Curso: Desarrollo Organizacional

Gestion del talento y desesperanza aprendida

Si bien el talento puede ser reclutado donde se encuentre, también es posible desarrollar el que se tiene a la mano y que no es fácilmente visible, porque no ha tenido oportunidad de desplegarse.

Hay personas que se han visto obligadas a buscar empleo a temprana edad, como trabajadores sin especialización, y su vida laboral ha transcurrido realizando actividades de gran precariedad sin posibilidades de cambiar su situación, encarar desafíos y encontrar mejores remuneraciones.

Razones para no esforzarse

Los psicólogos han definido la actitud resultante de los así afectados como “desesperanza aprendida”, concepto que permite comprender la razón por la cual individuos ubicados en los escalones más bajos de remuneraciones no se esfuerzan por mejorar las condiciones que los mantienen en la miseria.

La explicación es que, a lo largo de su vida, han aprendido que nada de lo que hagan —mayores esfuerzos, dedicación al trabajo, buscar nuevos horizontes, etc. — podrá permitirles salir de la miseria.

Los eventuales bonos o el aumento de ganancias por cumplir otros trabajos en el curso de la misma jornada laboral son tan bajos que no mejorarán significativamente su nivel de vida: seguirán viviendo las mismas estrecheces aunque trabajen el doble.

Adicionalmente, la situación de las personas no calificadas se ha visto deteriorada por las exigencias derivadas del rápido cambio tecnológico que ha significado prácticamente una nueva revolución industrial, dejando obsoletas muchas de las máquinas y modos de producción propios del siglo XX. Incluso quienes han logrado alguna precaria preparación, se encuentran con que esta ya no es suficiente.

Enfrentadas a la necesidad de contar con operadores capacitados para cumplir adecuadamente con los nuevos requisitos de los empleos, las empresas generalmente optan por reclutar personal calificado.

Existe temor a la falta de compromiso por parte de las personas capacitadas, en las que habría que invertir sin seguridad de contar con su cooperación y que podrían ser contratadas por la competencia. Capacitar sería un mal negocio, porque se estaría pagando el costo de preparar mano de obra para entregarla gratis a la competencia.

Un caso chileno ejemplar

En Chile, hay un caso notable de superación de la desesperanza aprendida, a través del desarrollo del talento. Se trata de la empresa BBosch, dedicada a la galvanización y la producción de grandes estructuras metálicas.

El cambio tecnológico también hizo indispensable que BBosch cambiara significativamente el perfil de sus trabajadores. La decisión de la alta dirección de la empresa fue capacitar al personal y los resultados fueron notables.

Los trabajadores mejoraron su nivel de preparación y, naturalmente, sus salarios. Su calidad de vida cambió y renació en ellos la esperanza. La capacitación fue altamente valorada por ellos y su compromiso con la empresa se vio reforzado.

Hoy los trabajadores de BBosch son altamente apreciados por su excelencia y, aunque sus conocimientos son demandados, la mayoría prefiere continuar en la empresa que invirtió en desarrollar su talento.

Les dejo una pregunta para comentar, ¿conocen casos de desesperanza aprendida que se hayan resuelto positivamente?

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