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Sesgo hacia la amenaza: ¿Sabías que es típico de gerentes de empresas establecidas? Tema del Curso: Comportamiento Innovador

sesgo hacia la amenaza

¿Sesgo hacia la amenaza? Antes de entrar en materia, les comentaré que recientemente, talentosos ejecutivos de aproximadamente 40 años me han contactado para comentarme que quieren dejar las empresas en las que trabajan, con el fin de iniciar su propio emprendimiento.

Este fenómeno me recuerda a una conversación que sostuve con un otorrinolaringólogo que en su “tiempo libre” es emprendedor—muy exitoso por lo demás. El año antepasado había fundado su décima segunda empresa.

Dado que su trabajo oficial es atender pacientes en su consulta, su estrategia para llevar a cabo sus emprendimientos ha sido contratar a un gerente. Este se hace cargo de gestionar los recursos necesarios para explotar cada una de las 12 oportunidades que ha perseguido.

Los gerentes que contrata los busca en compañías establecidas, que estén trabajando en algún cargo subgerencial. Lo interesante es que no contrata a nadie que haya estado trabajando más de 11 años en dichas compañías. Eso, porque, en sus palabras, “no tienen la apertura de mente para buscar nuevas y mejores formas de resolver los problemas”.

Desde la perspectiva del comportamiento innovador, existe un fenómeno que explica el porqué las organizaciones establecidas y los individuos innovadores no son capaces de coexistir mucho tiempo juntos. Este fenómeno se denomina “sesgo hacia la amenaza”.

Típico de no innovadores

El “sesgo hacia la amenaza” es un típico comportamiento de personas no innovadoras. Es la tendencia de algunos a interpretar cierta información objetiva de su entorno como una amenaza en vez de una oportunidad.

Es decir, dada la misma información, algunas personas perciben la existencia de una amenaza mientras otras personas perciben la existencia de una oportunidad.

Aquellas personas que perciben una amenaza tratan de defender a la organización de potenciales pérdidas. Por el contrario, quienes perciben una oportunidad tratan de capturar sus potenciales beneficios. Mientras la primera estrategia resguarda el statu quo, la segunda conduce a la innovación.

El efecto del sesgo hacia la amenaza en las organizaciones es un fenómeno estudiado por Susan Jackson y Jane Dutton. Su estudio se basó en la naturaleza del ser humano de preferir la evasión de una pérdida por sobre la expectativa de ganancia.

Más sensibles a perder $1.000 que a ganar $1.000

En otras palabras, las personas tienden a ser mucho más sensibles a una situación donde evitan perder $1.000 que a una situación donde ganan $1.000. De la misma manera, las organizaciones menos innovadoras premian considerablemente más la eliminación de una pérdida que la obtención de una ganancia.

En consecuencia, las organizaciones menos innovadoras promueven más a aquellas personas que tienen el sesgo hacia la amenaza que a aquellas personas que no lo tienen. Llegan a las posiciones de liderazgo de estas empresas aquellas personas que no tienden a descubrir y capturar oportunidades. Es decir, la tendencia es que los gerentes de estas organizaciones sean individuos que, por naturaleza, no son innovadores.

¿Qué pasa con los innovadores? Se quedan estancados en los rincones del escalafón organizacional o deciden buscar caminos profesionales más gratificantes.

Tarea

Describe dos amenazas que percibes en tu organización. ¿Cómo las transformarías en oportunidades?

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